Orígenes, Sala de exposiciones San Estaban, Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
Muestra de 25 piezas, Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Erase un narcisismo infinito.

Frisón archinariz, caratulera.

Sabañón garrafal morado y frito.

Francisco de Quevedo

………….Francisco de Quevedo

Carta al departamento de colecciones del Museo Reina Sofía MNCARS.

De todos los dones de la vida, los colores siempre me dejan perplejo y pienso que la ceguera es el peor de los males. ¿ No ver? no me refiero a estar ciego, porque sin guipar mas allá de la narices, crecen napias caratuleras, como las dela burocracia, que le pone puertas al campo para que miremos la línea del horizonte entre lagrimas que mas acá de la utopía, se secan.

Estimada Teresa: Le hago llegar esta carta que ruego la haga extensible al Departamento de Colecciones, así como a D. Manuel Borja-Villel. En primer lugar quisiera agradecerle su demorada contestación y aceptar sus disculpas en el retraso del procedimiento, aunque conociendo como conozco la burocracia, y los estándares que la mueven en esta nuestra patria, me atrevo a afirmar que si no hubiera sido por el e-mail que le envié la semana pasada reclamando una contestación después de un año, aún estaría esperando sine die la tan anhelada respuesta. Respuesta por lo demás que era de esperar, por las mismas razones que anuncio mas arriba, y que lógicamente no es agradable recibir dada por parte de MNCARS a aceptar mi regalo o donación, como usted quiera llamarlo; regalo que no iba dirigido a ustedes como comprenderá, si no a todos mis compatriotas en la actualidad y en el futuro, así como el resto de los amantes del arte de todo el mundo mundial. Pero bueno está, como voy a lamentarme yo de la visión tan corta si genios como Gaugin ya lo sufrieron en su momento ante la negativa por parte del museo de Bilbao por ejemplo a adquirir en su día un importante lote de su obra a muy bajo precio, o la lamentable situación que arrojaba la colección del antiguo MEAC, que en los años 70 sólo contaba con un cuadro de Picasso, Mujer Azul obra que no recogió de la Exposición General de Bellas Artes de Madrid en la que pasó inadvertida, abandonándola al salir escopetado a París para no volver jamás. yo descendiendo a mi humildad de artista con mas de cuarenta años en la trinchera, me apresuro a comprender, dado que somos tantos los que no debemos coincidir mucho con el discurso expositivo que como bien señala en su e-mail, ustedes persiguen, que lógicamente no se puede dar cabida a todas las ofertas. No obstante y separándome de cualquier vinculación personal que vincule mi propuesta con persecuciones de éxito unido a la institución, he de reiterarle que mi ofrecimiento ha estado motivado por la responsabilidad que como creador de la obra Azar Rojo contraje; consciente del peligro que supone para ella estar fuera de un manto conservador como es el MNCARS, dado que mi edad actual aconseja ir buscando acogida para esta obra y que cualquier mutilación separando las quinientas piezas que la componen, supondría una lamentable herida que quiero evitar a toda costa. Así pues y motivado por el ejemplo de Louise Bourgeois que donó parte de su obra mas frágil al MOMA , elegí yo el MNCARS que al ser un museo grande y espacioso pensaba que podía acoger aunque fuera embalada en sus contenedores, mi obra Azar Rojo que, si es grande, aunque no tanto ya que siempre creí que mas que una obra grande, se trataba de una gran obra. En fin, seguiré mi camino seguro de que esta obra encontrará su sitio, y a ustedes solo me queda recordarles que se la han perdido, quizás en un futuro, echando mano de tácticas políticas, alejadas de la voluntad del creador como fue el caso del Guernica, que como todo el mundo sabe quería que su obra se conservara en el Museo del Prado, logren ustedes una reproducción digital que, por su virtualidad, no ocupe sitio. Y para que consten dejo estas reflexiones por escrito. Atentamente

Angel Baltasar.

20 de septiembre de 2022

Expómetro, Madrid.
Aeroport Orly Ouest, Paris.
Sala de Exposiciones San Esteban, Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
Estudio del pintor en la Calle San Pedro de Madrid
Políptico del Azar Rojo durante su creación
en el estudio de la calle San Pedro en 1986.

El Slow Art o el lento movimiento de la fijeza.

Los polípticos tienen el mismo propósito que los avances o cuadros largos, ampliar el espacio del soporte para mover el punto de vista, pero a diferencia de estos, el juego de los polípticos se basa en multiplicar el soporte creando el consabido cuadro de cuadros, y aunque proponen una reversibilidad del concepto, fijar el movimiento y congelar el punto de vista en cada una de las piezas que componen dicho cuadro de cuadros, no es mas que otra forma de movimiento de la fijeza.

La primera pieza en este juego de multiplicar el espacio para fijar el punto de vista fue el Azar Rojo, el movimiento interno al que se llega con un solo color; una monocromía que asemeja el ostinato en la música.

Desde que conocí El Gran Rojo y el Naranja y Rojo sobre Rojo de Mark Rothko, comprendí como funciona el movimiento de la fijeza por vibración del color y me sentí fascinado.

Pero no fue hasta 1986 que visualicé la idea de construir un gran rojo. Esta visualización fue literal, y tan clara, que el resultado en su conjunto puedo decir que es exacto a como lo imaginé.

El Azar Rojo, abre un paréntesis en la línea de tiempo, pero en realidad no funciona como una línea.

Una cosa es describir el tiempo desde el calendario juliano, y otra representarlo en el movimiento de las emociones, cuyo formato es indefinible tanto en tiempo como en espacio.

Una línea de tiempo es como el surco de un arado que guía el labrador, en el que se plantan bien ordenadas las semillas.

Pero con las emociones, verdadero semillero de la creación artística, las cosas no funcionaban así.

Al igual que en la naturaleza, donde se mueven las semillas impulsadas por el viento, transportadas aleatoriamente, las emociones surgían y proyectaban su influencia por azar.

Bien es verdad que un políptico también es horma del tiempo, y que si mostráramos todas las piezas de forma lineal, en riguroso orden de producción, tendríamos una seriada línea de tiempo.

Obviamente, la composición en políptico da más juegos, de espacio, de tiempo, de forma y de movimiento.

A veces he llegado a comparar este procedimiento con la imagen de una montaña que está compuesta de estratos, y recuerdo a un colega que pintaba sus cuadros sobre el caballete y luego los iba tirando al suelo del estudio; con el tiempo, estos se iban amontonando aleatoriamente creando una montaña de cuadros, estratos de la creación del artista, y me enamoró esta idea del montón de arte.

Sin embargo, mi versión de amontonar cuadros tuvo más que ver con la erupción de un volcán activo.

Por otro lado, me emociona la mística de la obra de Rothko, sobre todo la del color rojo, su extraordinaria sensibilidad para captar la fijeza del color y así lograr su movimiento, llegando a expresar emociones que muestran la flotación de un rojo sobre otro, la levitación de un rectángulo que se despega del soporte donde está pintado.

Esa mística contemplativa, en mi temperamento, funcionaba como hipnosis, y estar hipnotizado por una imagen que aún no existe desencadena en mí el anhelo, la aspiración a contemplarla y por lo tanto a crearla.

Para mí toda pintura es abstracta, así aprendí a mirar y ver los cuadros desde el principio. Lo último que me interesa de cualquier obra es la temática, lo importante está en las huellas que el pintor va dejando, incluida la composición.