Dibujos de la prehistoria.

Boceto para Las Tres Gracias
Dibujo de mi prehistoria 1977-78
Tinta China, y al agua sobre papel
31´5 x 44 cm.
Dibujo de la Prehistoria
Tinta china cera sobre papel
40 x 29,5 cm
1978-9 Madrid
Dibujo de la Prehistoria
Tinta china cera sobre papel
40 x 29,5 cm
1978-9 Madrid

Manolo
Tinta china y agua sobre papel
22,5 x 15,5 cm
1981 Madrid
Manolo
Tinta china y agua sobre papel
22,5 x 15,5 cm
1981 Madrid

La Reforma o la Ruptura

Aquellos habían sido años de un equilibrio difícil, en los asuntos que concernían a la construcción de la ansiada democracia en España, años de debates en todos los estratos sociales, siempre con el “espadón” de Damocles sobre nuestras cabezas de súbditos a la fuerza, letal amenaza que pronto, se dejó ver que no era cosa baladí.
La discusión fue si optar por la reforma que defendían los moderados, o por la ruptura que clamaban las izquierdas más progresistas. Ganaron los reformistas ya se sabe.
Ese encendido debate tuvo, en mi corta experiencia artística de por aquel entonces, su versión; no política, aunque pocos temas escapan al estigma de lo temporal, y el arte contemporáneo, su propio nombre lo indica, se postula siempre en el presente, de modo que cualquier toma de decisiones en este ámbito, es también cosa política si se está en el mundo.
Para mí el dilema en aquellos años ochenta estaba servido: avanzar por el camino emprendido en la abstracción, con una cosecha de éxitos académicos a mi favor y la influencia del informalismo que por aquel entonces ya era coser y cantar, o asumir la crisis en la que había encallado y romper hasta encontrar
mi propio rumbo. Mi opción fue la ruptura.
Y en toda ruptura, lo que sigue a continuación es un camino que hay que trazar de nuevo pues lo de antes forma parte de un pasado cuyas reglas ya no valen, por eso se rompe.
Los primeros ensayos en esa búsqueda son algunos de los dibujos que siguen a continuación, que desembocan en el Avance Automático Movimientos de La Luna, y se me ocurre una analogía para explicar este momento tan importante de mi vida artística.
Sería como si ciego por la oscuridad, a tientas, topara con una gigantesca y enredada madeja de hilo, y empezara a desenredarla con la esperanza de encontrar una salida en el laberinto de la duda, a sabiendas de que ese hilo fuese la línea con la que sería capaz de expresarme.

Luna
Rotring sobre papel
17,2 x 10 cm.
1980 Madrid

Autorretrato
Rotring sobre papel
25 x 16 cm
1980 Madrid
Paisaje con cúpula y luna
Boceto para Lunático Hominem
Rotring sobre papel
31,5 x 21,5 cm
1980 Madrid

La línea, sólo la línea
Era como una máxima interior, la orden que daba mi cerebro para obligarme a ser fiel al ejercicio que me había impuesto, conocer y dominar la expresividad de lo gráfico; y es que si uno llegase a dirigir la mano a la velocidad que capta el movimiento, lo siente y decide cómo expresarlo, uno estaría preparado para crear cualquier cosa.

Canut
Manos calentando la china.
Grafito sobre papel.
21,5 x 16 cm
1984 Madrid.

Dibujos del cuerpo Lúdico
De todo lo que se puede dibujar, el desnudo atrae poderosamente mi atención y pone a prueba mi destreza, porque la línea desnuda, desnuda aún más un cuerpo desnudo, obligándose uno a la precisión más exigente en un trazado que no puede ampararse nada más que en sí mismo ya que es el único registro que queda sobre el blanco papel.
El desnudo, es un mapa de una suavidad extraordinaria que exige la máxima sensibilidad para expresar armónicamente su forma, sus cadencias, los escorzos que se han de dominar para lograr toda su belleza, los “desdibujos” y licencias que acentuarán las peculiaridades específicas que, ese y no otro desnudo, muestra.
De hecho, dibujar a línea no puede ser un sufrimiento, no es compatible con un trazo que canta todos y cada uno de nuestros aciertos o fallos y mucho más al dibujar el cuerpo humano desnudo, que no admite dudas, ni tímidas tentativas, el trazo transmite la belleza que uno siente trazándolo, o la angustia cuando fracasa, es así de simple.
Trabajar de este modo fortalece cada vez más la seguridad, aunque jamás es total, porque siempre, y nunca mejor dicho, se pende de un hilo, el de la línea, el hilo del universo.
Cuando a veces esta se interrumpe por la duda, es mejor asumir el dibujo inacabado que continuar con un torpe balbuceo.

Desnudo
Grafito sobre papel. 7,5 x 24,5 cm
1989 Madrid Colección Julio Torres
Desnudo
Grafito sobre papel. 7,5 x 24,5 cm
1989 Madrid Colección Julio Torres
Desnudo. 1994 Madrid
Grafito sobre papel.
42 x 29,5 cm
Colección Julio Torres.
Desnudo. 1994 Madrid
Grafito sobre papel.
29,5 cm x 42 cm
Colección Julio Torres.
Desnudo. 1994 Madrid
Grafito sobre papel.
29,5 cm x 42 cm
Colección Julio Torres.

Apuntes del Cante
Estos dibujos, que son casi una caligrafía que emparenta con los signos chinos, expresan en muy pocos trazos mi emoción por el flamenco y definen claramente el modo de afrontar lo inmediato como fuente esencial para pronunciar el grafismo y captar la sutileza del movimiento; son un vuelco vital y rapidísimo, que no admite dudas.
Trabajé con múltiples técnicas, desde el grafito muy elaborado sobre papel Ingres, hasta los lavados de tinta china sobre papel muy satinado y cómo no, los más sintéticos y expresivos, los de tinta china y pincel sobre la luminosa blancura de un papel impoluto.
Al ir construyendo la forma, producen un estado de alegría que no tiene precio, es la experiencia del menos es más, que avala un lenguaje basado en la armonía, donde el trazo fluye de la vida, es la vida que se siente al dibujar lo que se está amando.

Apuntes del Cante. Palmera.
Tinta china sobre papel.
39,5 x 26 cm.
1994 Madrid.
Apuntes del Cante. La Negra.
Tinta china sobre papel.
39,5 x 26 cm.
1994 Madrid.
Apuntes del Cante. La Negra.
Tinta china sobre papel.
39,5 x 26 cm.
1994 Madrid.
Apuntes del Cante. La Negra.
Tinta china sobre papel.
39,5 x 26 cm.
1994 Madrid.
Apuntes del Cante. Palmera.
Tinta china lavada sobre papel.
39,5 x 26 cm.
1994 Madrid.

Fernanda de Utrera

La serie Fernanda de Utrera son siete dibujos a lápiz sobre papel
donde la fuerza del quejío me inspira un profundo estudio del gesto
que compongo a punta de grafito y trazando líneas con la goma,
buscando un modelado de volúmenes, claroscuro y contraste que son
la llave para llegar a la hondura que desprende
de forma desgarradora, la cantaora.

Fernanda de Utrera
Grafito sobre papel 35 x 25 cm
1993 Madrid
Colección de la familia de Arturo Puente.
Fernanda de Utrera
Grafito sobre papel 35 x 25 cm
1993 Madrid
Colección de la familia de Arturo Puente.
Fernanda de Utrera
Grafito sobre papel 35 x 25 cm
1993 Madrid
Colección de la familia de Arturo Puente.
Fernanda de Utrera
Grafito sobre papel 35 x 25 cm
1993 Madrid
Colección de la familia de Arturo Puente.

Apuntes de músicos
A diferencia del flamenco que exigía toda mi concentración en el concierto, porque ese espectáculo tiene una carga dramática y gestual de la que no quiere uno perderse nada, los de jazz fueron en cambio una interesante motivación para dibujar movimientos de manos y gestos de los músicos, que me obligaba a ser muy rápido y preciso, además de proporcionarme un ejercicio muy divertido con el que buscaba que el grafismo se empapara de la música en un intento de darle forma al sonido.
Me llamaba poderosamente la atención la forma en la que Tete Montoliu hacía sonar el piano, casi como si caminara de puntillas por el teclado, dibujando un interesante movimiento de manos que sólo se puede trazar observando atentamente ese repique sonoro y haciendo el grafismo rápidamente, sin dudar.
Otro interesante estudio es el apunte de acordeonista donde las manos, no sólo teclean el instrumento, sino que lo abrazan también moviendo el fuelle, o los de manos tocando el piano que al hundir dedos en el teclado, realzan ese intento de expresar la forma del sonido haciendo que el movimiento sea creíble.

Tete Montoliu y Javier Colina
Café Central

Apuntes de músicos.
Pluma estilográfica sobre papel
21 x 13´5 cm.
1995 Madrid
Javier Colina
Café Central

Apuntes de músicos.
Pluma estilográfica sobre papel
21 x 13´5 cm.
1995 Madrid
Al acordeón
Apuntes de músicos.
Pluma estilográfica sobre papel
15,5 x 10´5 cm.
1995 Madrid
Al piano.
Apuntes de músicos.
Pluma estilográfica sobre papel
15,5 x 10´5 cm.
1995 Madrid

Dibujos en papel de fumar.

En 1995 una amiga, montó un tienda en el barrio de Malasaña en Madrid, dedicada exclusivamente a la venta de papelillos de fumar y objetos para el fumador de tabaco de liar.
El negocio fue un fracaso pero mientras aguantaba, me pidió que realizara una exposición en la tienda para ver si así lograba ganar tiempo antes de tener que echar el cierre.
A mí se me ocurrió hacer una exposición de dibujos en papelillos de fumar, y si funcionaba, dar marcha al negocio con exposiciones de otros artistas, siempre en papelillos; no le dio tiempo a comprobarlo, tuvo que cerrar antes.
El caso es que sí habría funcionado, y muy bien, llegué a realizar cuarenta apuntes de una serie que había proyectado en cien, y los vendí todos, uno incluso se lo fumaron; al final tuve que hacer otro para mi colección, el único que conservo integrado en mi libro de Ready mades, Querubín. Disfruté muchísimo con estos dibujos, el diminuto formato ponía a prueba mi destreza en la composición a la vez que me daba alas a la hora de utilizar soportes no convencionales, y puedo incluso decir que fueron un preámbulo al Políptico de La Liberté de 1997-8, la obra que termina siendo cenizas.
Lógicamente un gran número de piezas parten de apuntes, aunque algunos, no pocos, eran apuntes ellos mismos hechos in situ.
Esta obra diminuta, la realicé a lápiz de grafito sobre el papelillo de fumar ya que la delicadeza del soporte, no admitía trabajar con tintas, por el grado de absorción y la poca resistencia de éste a la humedad y a la dureza del plumín de la estilográfica, sin embargo el grafito seco y blando funcionaba perfectamente en trazos escuetos o prolongados.
Fue una pena que aquella iniciativa no fraguara porque de ahí hubiera surgido un galería especializada en miniaturas, muy adecuada al mundo del arte que se está viviendo en el siglo XXI, donde se puede convertir el arte en humo y venderlo a buen precio.

Dibujos para fumar 1995 Madrid.
8 x 47 cm. Grafito sobre papel de fumar.
Colección Pilar Garcia Orgaz, Madrid.
Dibujos para fumar 1995 Madrid.
8 x 47 cm. Grafito sobre papel de fumar.
Colección Jotta, Marbella
Dibujos para fumar 1995 Madrid.
47 x 8 cm. Grafito sobre papel de fumar.
Colección Julio Torres, Madrid.Add heading
Dibujos para fumar 1995 Madrid
4,7 x 8 cm Grafito sobre papel de fumar.
Integrada en el libro de ready mades Querubín.
Colección del artista.

Apuntes de mi hijo Baltasar
El siglo XXI comenzó con mucha fuerza y con gran entusiasmo por mi parte; el nacimiento de mi hijo y el comienzo del gran proyecto La Torre de la Igualdad marcaban un antes y un después en mi vida, abriéndose ante mí un nuevo camino en el que todo estaba por descubrir.
Fue tan ilusionante, que mi forma de dibujar, si bien continuó siendo una apuesta por el instante y por la línea pura, ésta la fui trazando más armoniosa y suavemente, con un espíritu enamorado del pequeño Baltasar y confiado en un futuro al que miraba con optimismo.
Quería que los dibujos de mi hijo alcanzasen la cota más alta de calidad y belleza; que fuesen, al menos para mí, inolvidables, y que despertaran en quien los contemplara tanto amor como sentía yo por mi hijo, a fin de cuentas era afirmarme en una creencia arraigada, y es que con la línea se puede expresar
todo.
Junto a estas consideraciones sentimentales que ilustran sobre mi amor de padre, no se me escapaban otras ligadas a mi curiosidad artística y a mi reto como tal, y son las derivadas de la oportunidad única de dibujar un bebé y estudiar su carácter, su gesto y su retrato cambiante día a día.
Mi objetivo prioritario era trazar la línea con una fluidez tal que pareciese música, emulando el recuerdo que aún conservo de mi madre, cantándome piezas de Schubert o Gounod con su deliciosa voz de soprano.
Pasaba mucho tiempo con el niño a mi lado debido a mi movilidad reducida, lo que me brindó un privilegio que pocos padres tienen y que yo quise aprovechar con estos dibujos de su avance hasta conformar los primeros datos de su persona.
Recordar despierta en mí no pocas emociones, que quedan impresas en la línea como si de una partitura se tratara y que puedo leer pasado el tiempo en el trazo que mi pluma, dibujó sobre el papel sin titubeos, sin retrocesos y con toda la armonía que reinaba, que reina en el instante de la fijeza.

Baltasar
Pluma estilográfica sobre papel
29´5 x 21 cm
2000 Madrid
Baltasar
Pluma estilográfica sobre papel
29´5 x 21 cm
2000 Madrid
Baltasar
Pluma estilográfica sobre papel
21 x 29´5 cm.
2000 Madrid
Secuencia de un apunte de Baltasar 2000, Madrid.

Bea y Baltasar en 2007

Estos dibujos, realizados en unas vacaciones en Islantilla, fueron el preámbulo de una nueva obra, el proyecto Huellas Hermanas, ya que después de los cuatro años que duró la creación de La Torre de la Igualdad tuve que parar y retomar fuerzas, razón por la que mi producción en la creación plástica es prácticamente nula desde 2004 hasta 2007.
Había aceptado por fin sentarme en una silla de ruedas eléctrica gracias a la cual volví a sentir sensaciones de autonomía y libertad, llegué a pensar que de nuevo, se abría ante mí una vida sin obstáculos insalvables, −de ilusión también se vive−, y del mismo modo que a dibujar se aprende dibujando, a vivir una discapacidad se aprende viviendo, superando barreras y haciendo virtud de la
de la dificultad; lo más importante era constatar y agradecer tener una maravillosa razón para seguir creando, una alianza tan firme desde el comienzo de mi vida, a la que siempre había podido asirme, en las más salvajes tempestades, o en la suavidad de la calma, donde la felicidad parece expandirse hasta el siguiente escollo haciéndonos olvidar por un momento que su reencuentro es inevitable.
Que no pintara ni dibujase no significó que cesara mi actividad, al contrario, centré en inquietudes, una fue la edición del vídeo que narra el proceso de creación de La Torre de la Igualdad, y la otra un pinito literario al que llamé Cuentos por Amor al Arte.
Por fin el 2007 fue un momento de optimismo en el que volví a coger mi bella Mont Blanc y trazar con una soltura que parecía haberse fortalecido, nuevos dibujos de todo lo que pasaba a mi alrededor y que suscitaba mi atención; en aquel momento la belleza de mi pareja, y la vida de mi hijo de siete años.
Quería una línea precisa y limpia, lo más esquemática que yo fuese capaz de dibujar, y fluida, como un cauce de aguas serenas que expresara ese momento feliz por el que pasaba y que deseaba prolongar tanto como el trazo que brotaba de mi pluma estilográfica.
Para hacer un trazo hay que estirar del hilo de la madeja del universo, y vivirlo con sutileza, con humildad, sintiendo cada impulso con la autenticidad de una sorpresa, sólo así, esa es mi experiencia, se puede conducir con éxito algo tan frágil y delicado como es la línea.

Beatriz Apuntes de Islantilla.
Puma estilográfica sobre papel.
26 x 18 cm.
2007 Islantilla, Huelva.
Beatriz Apuntes de Islantilla.
Puma estilográfica sobre papel.
26 x 18 cm.
2007 Islantilla, Huelva.
Beatriz Apuntes de Islantilla.
Puma estilográfica sobre papel.
26 x 18 cm.
2007 Islantilla, Huelva

Huellas Hermanas
Por fin volví a soñar con un gran proyecto y a reconocerme a mí mismo, sentado, eso sí, para siempre, lo cual, puesto en un balanza, carecía de importancia, ya que una vez más el privilegio de crear era la fuente de mi existencia, la razón de mi vida que llenaba de entusiasmo mis día y de coraje mi resistencia. Creer nuevamente, y tener algo que crear para seguir creciendo.
La antigua aspiración de aquella obra basada en los principios de la Revolución Francesa: Liberté,
Egalité et Fraternité; primero La Liberté, 1997-8, luego La Torre de la Igualdad, 2000-4, se colmó cuando logré ver el tercer paso, La Fraternité, el proyecto Huellas Hermanas.
Al principio, la idea pasó por un tiempo de divagación sobre la forma en el que sí tuve claro qué decir y por qué, es la razón por la cual me puse a llenar cuadernos con apuntes de cuanto sucedía en el gimnasio del Hospital Nacional de Parapléjicos, al que acudí todos los días durante varios años y en el que cuando acababa mi terapia de movilizaciones, ejercicios con aparatos, caminar
entre paralelas y superación de la agorafobia a los espacios abiertos, debía esperar, a veces horas, a la ambulancia que habría de recogerme y traerme a casa.
Estos largos tiempos muertos, se convirtieron en el campo de operaciones perfecto para estudiar y reflexionar sin ambages sobre la realidad de nuestra situación de lesionados, desde el privilegio de la expresión, primero plástica y más tarde, poética.
Huellas Hermanas son varias obras que comienzan con casi cuatrocientos apuntes a estilográfica sobre papel, trazados con el mismo proceder de dar vida a la línea, de mover lo inmóvil con la filigrana de una consciente libertad basamentad a en muchos años de ejercicio, sin perder de vista la fragilidad del suceso porque el fluir del grafismo depende de una armonía que surge expresando el instante, y ese parámetro es alcanzable con algo que si no es fe, se le asemeja; así es que durante más de dos años, volqué mi creatividad en estos dibujos y fui pergeñando una estrategia para armar un ambicioso proyecto en el propio hospital prolongando lo más posible mi imprescindible
tratamiento rehabilitador.

Serie Huellas Hermanas
Pluma estilográfica sobre papel
29 x 13, cm.
2007 Toledo.
Serie Huellas Hermanas
Pluma estilográfica sobre papel
29 x 13, cm.
2007 Toledo.
Serie Huellas Hermanas
Pluma estilográfica sobre papel
29 x 13, cm.
2007 Toledo.
Serie Huellas Hermanas
Pluma estilográfica sobre papel
29 x 13, cm.
2007 Toledo.
Secuencia del videoarte Huellas Hermanas o Friso de la Fraternité

El Poemario de las Huellas Hermanas Por qué no sentir el dolor y toda su fuerza expresiva, purificadora, si el dolor está ya ahí y no hay posibilidad de esconderse, esconderlo, silenciarlo, borrarlo de nuestra percepción de la vida porque se ha grabado como un estigma con una certeza indudable, determinante pese a nuestra legítima necesidad de suprimirlo fracasando una y mil veces con la impotencia que arroja más dolor todavía, más derrota.
Se han vivido años de espaldas a la realidad natural donde el dolor, la enfermedad, la muerte incluso estaba fuera de nuestras percepciones, abolida de la existencia por su inoportuna e impúdica irrupción en la ocupada productividad del “bienestar”; pero el dolor está ahí, siempre, solo existe una forma de vivirlo y ésta es, superarlo sin perder de vista su dimensión, pero
doblegándolo con inteligencia, aumentando en cada circunstancia nuestra fortaleza. Esta es la única vía posible cuando algo tan determinante como una lesión medular, por ejemplo, modifica en un dramático antes y después nuestra vida y hay que resurgir porque lo anterior son ya cenizas.
Yo, dibujando esta obra que me obligaba a mirar de frente mi propia realidad en cada grafismo, en cada gesto que atrapaba con una soltura cada vez más precisa, y reflexionaba haciéndole preguntas a mi sentir al observar la mirada de otro paciente abstraída en una ventana del hospital, o al interpretar el gesto de una cabeza entre las manos que parecía decir ―¡Ay de mí!―.
Eso es el Poemario Huellas Hermanas, la expresión artística del dolor que precisa ser superado para poder seguir uno viviendo, convertido en belleza con total consciencia de su existencia, y dandole palabras a la línea, componiendo textos con formas expresivas, arquitecturas que construyen nuevos edificios del sentimiento al ser pensados cabalmente, sin engaños recurrentes, sin falsas esperanzas, con coraje. A esto me enseñó la creación de esta obra en la que puse todo lo aprendido,plantándole cara a la adversidad.

Secuencia del videoarte Poemario Huellas Hermanas.

Wendy la Musa Africana, Baltasar en 2014 y Electrodo
Quiero dedicar este capítulo a los que son mis últimos dibujos sobre papel a grafito y a pluma estilográfica; mi enfermedad degenerativa ha acabado por afectar a mi brazo haciéndome perder la destreza y resultándome muy difícil mantener el pulso sin usar un cabestrillo, lo que dificulta enormemente la naturaleza y el sentido de mis dibujos, que son apuntes inmediatos de la vida y
aunque siempre se buscan las mañas si uno quiere seguir dibujando, he de mirar la realidad, no sin la nostalgia de saber que he dejado atrás un lenguaje con el que he podido expresarme y ser feliz, al que debo lo que sé de este arte con el que me expreso y que seguiré cultivando de otras formas, con otras herramientas. Pero volviendo al tema que nos ocupa, los dibujos que le hice a
Wendy entre el 2012, antes de conocerla, y los que me posó ya en mi estudio el tiempo que vivimos juntos, he de decir que, pese a mi handicap, alcancé gran libertad de trazo inspirándome en su belleza y elegancia, para mí es importantísimo amar lo que dibujo, los trazos son mi sentimiento volcado en la línea, una caricia gráfica, un hablar al oído sin palabras captando la forma que me arrebata con la serenidad de una concentración armónica, donde se han superado mil batallas y uno solo quiere amar y ser amado, dibujar en paz la belleza del dibujo en sí, de la línea y su elocuencia; así son estos dibujos de Wendy y de Baltasar durmiendo, sencillamente, la expresión del amor dibujando sin más pretensiones, feliz época. El último de los dibujos de este
capítulo es un boceto de Electrodo dando un salto, que me sirvió para introducirlo en el cuadro La Menina del Gato Negro detrás del Arpa, 2004-18.

Wendy grafito sobre papel 32,5 x 22 cm 2014 LTDEH
Wendy Tinta sobre papel. 14,8 x 21 cm 2012 LTDEH
Wendy grafito sobre papel 31,5 x 24 cm 2014 LTDEH
El pintor y la modelo Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm 2012 LTDE
Baltasar durmiente Tinta sobre papel. 21 x
29,7 cm 2013 LTDEH
Baltasar durmiente Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm 2013 LTDEH
Electrodo saltando Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm 2013 LTDEH

Dibujos con el móvil
Un lápiz óptico es una herramienta escurridiza, resbala sobre la sólida, dura y vítrea pantalla de mi Note II, no invita a dibujar, el tacto que se siente es frío, artificial y para dominarlo es preciso ser muy rápido y negarse a utilizar el borrado o el retorno de la aplicación, so pena de aburrirse trazando y “destrazando” grafísmos.
Pero si se usa con manos de gato, y se acelera la velocidad del trazo apoyándose en la resbaladiza pantalla como quien dibujara sobre hielo, el móvil puede ser una magnífica herramienta que conlleva la capacidad de que al producir imágenes digitales directamente, estas puedan ser comunicadas al instante, y permite hacer una nota de idea en cualquier parte, da igual que momento; no sustituirá jamás el cálido encuentro con el papel, ni la áspera blandura de la pluma o del grafito, es otra cosa que exige un nuevo modo de entender
el procedimiento ya que no se trata de imitar los recursos del dibujo sobre papel, el grafismo sobre la pantalla demanda, desde mi punto de vista, total limpieza y precisión, y por supuesto,negarse rotundamente a entenderlo como un sucedáneo.

Serie Dibujos Sonámbulos
Lápiz óptico sobre móvil
Smartfon Note II
2013 LTDEH
Infografía
Retrato de Wendy

Serie Dibujos Sonámbulos
Lápiz óptico sobre móvil
Smartfon Note II
2013 LTDEH
Infografía
La señorita del hielo

Serie Dibujos Sonámbulos
Lápiz óptico sobre móvil
Smartfon Note II
2013 LTDEH
Infografía
Serie Dibujos Sonámbulos

Dedo sobre móvil
Smartfon Note II
2013 LTDEH
Infografía
Mis gatos

Serie Dibujos Sonámbulos
Lápiz óptico sobre móvil
Smartfon Note II
2013 LTDEH
Infografía
Wendy bailando Kizomba

Serie Dibujos Sonámbulos
Lápiz óptico sobre móvil
Smartfon Note II
2013 LTDEH